Historia / Referencias históricas

 

Las formas de construcción de edificios desde la más remota antigüedad, hasta nuestros días, ha  ido evolucionando de una forma que, pasando los años, ya se van cambiando todas las formas y maneras de las construcciones que nos fueron sirviendo de guarida o habitáculo, con muy distintas estructuras, y también en orillas de barrancos, aprovechando los huecos para irse metiendo o alojando,  siendo lo más antiguo el vivir y alojarse en cuevas o cavernas,  unas de tierra y otras de origen volcánico, o con otros modos de construcción, o de acomodo,  según que fuera resultando más cómodo o soportable.

                Luego, hace unos trescientos años que se construyeron algunas c asas que le decían  Casa Honda y es de apreciar que aún hay lugares en que se denominan  “Casa Honda”, como en el pueblo de Ye, del Municipio de Haría, en que se construyeron algunas casas en forma de semienterrada, de piedra seca, y es que en líneas generales había muna idea de que las construcciones no lucieran de lejos, como un medio de que no fueran localizadas por los antiguos piratas que se acercaban por aquí  y que cometieron muchos abusos y estragos.

                Pero ya, desde hace unos 400 años, los antiguos fueron construyendo chozas, con las dimensiones que fueren interesando y pudiendo, pero que lo primero era que estas chozas se hacían con piedra seca, y ya más tarde se fueron haciendo  con piedra y barro, empezando por emplear el barro mezclando con las piedras y ripios, y luego se hacían de piedra seca y se embarraban sólo por dentro, e incluso estos embarrados se llegaban a blanquear con los medios que tuvieran y lo primero era con la cal blanca. Los techos de estas chozas, normalmente eran planos, para unas chozas muy pequeñas, que se cubrían  primero con vigas, leña y madera, con palos de pírgano u otros y poco más y luego se cubrían con una  capa de tierra, procurando que tuviera un buen índice de arcilla, para contener mejor el paso del agua para que no se mojaran.

                El barro se hacía haciendo una mezcla de tierra con bastante arcilla, y luego el agua y revolver este compuesto, al que se llamaba mezcla o barro, y fue lo que duró muchos años, hasta los años de 1960, pero se llegó a la conclusión de que estas construcciones eran muy débiles, consideradas de adobe, y hubo que pensar en construir con materiales más sólidos y fuertes, y por eso ya se empezó a utilizar la cal, y más tarde el cemento, con algún refuerzo de hierro, materiales que más antes no los había.

                La cal se empezó a utilizar en la construcción de los aljibes, y también en las partes más importantes o delicadas de la obra, pero tampoco se utilizaba mucha cal en las obras, porque la fortaleza tampoco era mucha, pero luego se fue utilizando el cemento, como material fuerte, de que se formaban bloques, así como de otros modos, con utilización de hierro, que ya daba solidez a las obras, consiguiéndose una fortaleza debida o suficiente.

                La cal es un material que se conseguía y fraguaba aquí, y para ello habían unas zonas en las que había una cantería blanca y muy fuerte, como la de Órzola, con algunos problemas en derrumbes, que resultaban peligrosos.

                La mejor cal del Municipio de Haría fue la de la cantera de Órzola, cuya cal se empleaba en las obras y era fuerte, pero era especial para su empleo en los albeos de las casas, pues se cuidaba mucho de ello, y se empleaba en las vísperas de las fiestas en especial, de San Juan en Haría y San Pedro en Máguez.

                El pueblo y zona de Órzola, fue importante en la elaboración de la cal, mediante las muchas caleras que hubo en la zona, quedándonos un referente como Tito Dorta Caraballo, y a veces había alguna piedra que no llegaba a quemarse bien, y estas piedras se llamaban huesos.

                La piedra de cal también se cogía n forma de suelta sin acudir a pedrera, y así en especial en la zona de los Llanos de Mala se conseguía alguna, pero aunque se utilizaba en obras, luego para albeos no era apetecible, por ser floja y se pegaba el albeo a la ropa al arrimarse a paredes albeadas.