INTERÉS Cartas

 

 

Antonio Betancort López

Haría- Lanzarote

  

Haría de Lanzarote 22  de febrero de 1.936


 

Sr. Don Francisco Perdomo y Perdomo.

Las Palmas

 

 

Querido discípulo y amigo: A la vista tú grata de 22 del próximo-pasado, que contesto con el agrado de siempre.

Lamento tu traslado al Cuartel, ya que según dices no gozas del bienestar que disfrutabas en la batería. La vida del militar sin que yo sepa nada de ella, (pues no fui al  cuartel)  tiene sus sinsabores  como todo en la vida. La  libertad de la vida civil no puede encontrarse en la férrea disciplina que tiene las organizaciones armadas precisamente porque de ser así, no respondería al alto fin que les está encomendado.

Nosotros los españoles por temperamento somos en extremo individualistas      y cualquier acto que atente a ese innato espíritu de libertad, lo consideramos una violencia y nos pone en rebeldía. Precisamente ese falso concepto de libertad, ha sido la causa de nuestros mayores infortunios desde los tiempos medievales. Consideramos bastarnos  por nuestro propio esfuerzo, nos hemos aislado y hasta hemos perdido el ritmo progresivo de otras naciones que en la colee vida han hallado un mejor desenvolvimiento social. Es necesario pues, que en este concierto mundial, cada cual como parte integrante de una organización procure desempeñar su misión con el mayor acierto posible y habremos mejorado nuestra condición humana.

Quiere esto decir, que aun no siendo de nuestro agrado, hemos de poner en el cumplimiento de nuestra misión el mejor deseo posible y a la mar que nos será más  grata la tarea , daremos un paso más , al mejoramiento de la sociedad.

 

Procura pues, cumplir con tu deber lo mejor posible, que Si no en esas actividades del Cuartel, algún día en cualquier profesión, te valdrá mucho esta auto-disciplina y esta formación del carácter. Esto no obstante, los abusos no se pueden consentir, y respetuosamente pero con energía y virilidad, se protestan y se manifiestan a los Jefes que no lo consentirían.

Observo en la tuya, que te permites hacer unas sugerencias político-sociales y censuras agriamente el estado social actual. Esa es una nota de actualidad. Precisamente   acabo de escribir una larga carta a un amigo mío que se halla en Asturias y en nuestra correspondencia se aborda como tema obligado, el asunto social. Aunque por distintos caminos, co­incidimos en el fin; a saber: Mejoramiento de la justicia social. Yo en­tiendo que esta no se consigue sembrando odios entre los hombres y predi­cando la lucha de clases. De más saludables efectos lo entiendo yo, acon­sejando el amor y la mutua comprensión, empezando por educar a  conciencia a todos los ciudadanos, infiltrándole muy bien sus deberes que han da cumplir sin vacilaciones, para que luego puedan exigir sus derechos. Abusa­mos de estos y rehusamos el cumplir aquellos. La desgraciada equivocación del obrero de querer apoderarse por la violencia lo que puede conseguir por la compenetración, nos ha llevado al estado actual de cosas; en donde la seguridad personal no existe y el crimen más monstruoso tiene su dis­culpa. Por otra parte; el poderoso, se resiste a dar de grado lo que es su obligación y lo que el de abajo   le lleva por la violencia. Hace falta más compenetración entre patronos y obreros y que estos no se miren con recelos, ni se declaren la guerra.  El capital es sagrado y debe rodearse de garantías; pero el trabajo lo es más, y debe tener una holgada compensación. Si estos dos antagónicos poderes marchasen de acuerdo, se habría conseguido la confraternidad universal;  ¡pero desgraciadamente se van ale­jando cada vez más y no se vislumbra el momento de conseguirlo!, Así con­cibo yo la paz social; pero para ello es necesario que todos esos falsos apóstoles que predican la violencia, los exterminen; que son mercaderes a sueldo que explotan la ignorancia con el falso espejuelo de unas reivin­dicaciones que a ellos les interesa más que a nadie no conseguir,………