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- Juan Arocha Ayala  -

 

 

 

Hoy nos vamos a ocupar de un hombre que ha enriquecido, sin querer,   la historia de Haría. Con la llegada del cura párroco  D. Juan Arocha Ayala, en febrero de 1937,  ayudó a palear la necesidad de contribuir hacia los demás, en plena guerra civil.  Existen argumentos más que demostrables que su labor fue admitida por todos los habitantes de esta comarca. Luego empiezan a conocerse referencias más concretas: El Ayuntamiento de Haría, en sesión plenaria del día 24 de julio de 1938, lo declara "Hijo Adoptivo de Haría".

D. Juan Arocha Ayala nació en el pueblo de Triquivijate, municipio de La Antigua, el día 7 de Febrero de 1900. Falleció en Las Palmas de Gran Canaria el 9 de junio de 1966

Con la cultura, patriota-religiosa, hizo una expansión grandiosa en este Valle de Haría durante muchos años hasta que fuera destinado a Las Palmas de Gran Canaria. Valorada su gestión durante este tiempo, recibió un homenaje de despedida el día 15 de agosto de 1963.

Lo cierto es que fue un hombre extraordinario, con sus dotes sacerdotales. Era una persona sencilla, dialogante y estaba considerado como un buen orador.

Con el carisma y el poder espiritual que le caracterizaba, gozaba de plenitud con los vecinos de Haría. Potenció el deporte entre los jóvenes y creó equipos de base: San Juan, San José, el juvenil y el Victoria. Del mismo modo se crean equipos de futbol en Máguez y tienen enfrentamientos entre ellos. Tal fue la fortaleza creada, que en las tardes de futbol no se realizaba ningún otro espectáculo.

Tuvo la suerte de ganar el gordo, en dos ocasiones, de la lotería nacional. Primero en Ingenio y luego en Haría.

Era un buen calígrafo y colaboraba en temas periodísticos a nivel eclesiástico y regionales.

Poseía dotes artísticas, tallaba madera y elaboraba trabajos precisos y expresivos. Destacan un Cristo, unas cajas de cedros y un cuadro de la última cena. Sus trabajos se conservan en Las Palmas de Gran Canaria,   en casa de su sobrina D.ª Rosario Martel Arocha.

En Ingenio le rotularon su nombre en una calle del pueblo.

Siempre vivió con suma modestia, tenía casa en propiedad y aún se la conoce todavía como  la "casa del cura".

 

Haría,  15  de  Marzo  de  2010